Fotos viejas o la inmanente presencia de Carlos

To Carlos Feijóo, otrora Carlos Cabrera.
Rosario es tan agradable de noche ( de noche y con un otoño agonizante). El murmullo de las hojas, al colarse el viento entre ellas (como despertándolas de un sueño que anuncia las 8 de la tarde).
Estoy en un bar, recién terminé mi té; el cigarrillo, consumido hasta las brasas, todavía humea.
Hace 26 años que partiste ¿iniciando una nueva aventura? quizá;¿dejando un enorme vacío? seguro.
Tu existencia pudo ser absurda, incluso extraña, pero jamás, mediocre.
Sólo te conocí por fotos,¿cómo se puede amar a alguien, a través de una foto?
de cualquier manera, las fotos son recuerdos: los recuerdos son memoria:
y la memoria es un grito, que si no se lo comparte, se queda silente, extraviada en los recovecos de la mente...vacía...
como un nido que no tolera muchas tormentas más, como un sueño que no tiene la oportunidad de reproducirse.
En honor a esa memoria, comencé mi relato. En honor a ese parecido físico al que todos hacen alarde y que yo sola ostento.
Dios fue justo conmigo, somo iguales en más de una cosa;
Mi mamá te reconoce en mí: en mi forma de caminar, de dibujar, hasta de fumar...
tb te reconoce, en algunas discusiones entabladas a la hora de la comida;
En mis cursos de heráldica, en la música que amo, y que no tuviste tiempo de enseñarme...
Hay cosas de mí, que sólo vos entendés...cosas que no tuvimos la chance de hablar, pero sé que están.
Tan certero como que sé, que en una nota de jazz y en una voluta de humo (proveniente de un cigarrillo clandestino),te escondés...
Y yo aún hoy, 26 años después, puedo encontrarte.
P/d: las pecas y los lentes...vienen de tu lado...¿?
María Florencia Galuppo Feijóo
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